Guías y Scouts de Europa participa en el Congreso Laicos «Pueblo de Dios en Salida»

El pasado fin de semana desde el 14 al 16 de febrero ha tenido lugar el Congreso de laicos de la Conferencia Episcopal Española, que se ha denominado «Pueblo de Dios en salida».

Han sido varios días de encuentro, grupos de trabajo y, sobre todo, de responder a la llamada de la iglesia para profundizar en nuestro papel como laicos en ella.

No ha sido una ocurrencia de un día, sino el resultado de unos procesos de trabajo y análisis de más de un año que llevaron a preparar cuatro itinerarios sobre los que profundizar. Nosotros estuvimos participando en dos, «Primer Anuncio» y «Procesos formativos», precisamente por nuestra labor de ayudar a muchos de fuera de la iglesia a conocer a Cristo, y por la labor complementaria que ejercemos en la formación integral de cada uno, que buscamos en nuestros fines.

Te das cuenta de que, no sólo como Guías y Scouts de Europa tenemos un testimonio que dar, sino que somos una herramienta muy válida en el trabajo con los jóvenes, como así hemos compartido con quien hemos podido hablar.

Pero al mismo tiempo, un mensaje muy repetido en el Congreso, ¡¡QUE NO ESTAMOS SOLOS!!

Y es que este congreso te hace ver cuánta gente buena está trabajando desde muy distintos ámbitos, todos por ayudar a conocer a Jesucristo y ayudar a los necesitados. Desde ámbitos nacionales o iniciativas en una población concreta, trabajando con familias, pobres, en atención a la diversidad, tantas cosas que son necesarias…. Y que nos tiene que llenar de orgullo ver que todos somos iglesia, que todos somos necesarios y abrir nuestras miras para descubrir, valorar e incluso, servir dentro de nuestras posibilidades.

Y esta necesidad es tanto mayor cuando parece que solo algunas ideas imperan en las redes sociales, que para nada son de la iglesia y que nos debe recordar que nuestra misión debe empezar por quienes tenemos más cerca, desde la parroquia a la propia comunidad de vecinos.

Esta realidad la hemos podido también disfrutar en el encuentro con scouts (no antiguos scouts, porque lo somos para toda la vida) que ahora prestan su servicio en otros ámbitos como Cáritas, Ayuda a la iglesia necesitada, o su propias diócesis.

Estos momentos de encuentro, la alegría de ver hermanos que se les iluminan los ojos al ver el uniforme scout me recuerda la fraternidad scout que nos une y que está por encima de todo.

Acudir a estos encuentros es una riqueza por todo lo dicho, el testimonio, el encuentro, el aprender de tantas realidades, de tanta gente magnífica que trabaja por la iglesia desde otras iniciativas o movimientos… ¿Quién se apunta a la próxima??