Ruta de Pascua 2026

A las puertas de Semana Santa, pocos días antes del Domingo de Ramos, empezamos nuestra ruta hacia la bella ciudad de Toledo. Más de 60 guías y scouts de toda España nos unimos para peregrinar, caminando bajo un limpio cielo azul, a través de largas extensiones de campos verdes salpicadas de hileras de olivos, con el espíritu presto y el corazón anhelante, hacia los días santos. Mientras nuestros pies se acercaban a la catedral, nuestro corazón se acercaba a la Pasión y Resurrección que podíamos ver en el rostro de cada hermano.

Tras una noche de escarcha y frío, durmiendo a la vera de un arroyo, empezamos nuestra marcha desde San Martín de Montalbán dirección Noez. A pesar de que fue una etapa larga y exigente, los rostros eran de alegría y paz, eran rostros de jóvenes que llevan tiempo esperando el contacto con la naturaleza y la vitalidad de la ruta. Llenos de esa sensación, esa noche, pudimos acompañar a Irene Vivas en su vela de preparación para el Compromiso Guía Mayor que realizaría a la mañana siguiente. Fue una ceremonia íntima y emotiva, con cantos y reflexiones escogidos expresamente para ese momento. Tanto su comunidad guía como su familia la acompañaron en la vela y la ceremonia, recordándole que, aunque la progresión es personal, nunca va a caminar sola.

El mismo día, Domingo de Ramos, antes de seguir hacia Layos, nos detuvimos en Casasbuenas para celebrar la Santa Misa con sus palmas y sus cantos, símbolos de alegría y esperanza. Como la que percibimos en el pueblo, cuya acogida fue amabilísima, especialmente del sacerdote, que nos permitió ayudar con el servicio de lecturas y ofreciendo nuestros cantos scouts. Y junto con el alcalde, nos recibieron y estuvieron pendientes de nosotros hasta el último momento.

Siguiendo con las buenas acogidas, esa misma tarde, habiendo llegado ya al lugar de campamento, con la intención de darnos un espacio para descansar y aprender, se acercaron varios scouts del distrito de Toledo para ofrecernos una serie de talleres técnicos. Nada mejor para recordarnos que el scout no solo debe estar dispuesto a servir, sino que debe ser capaz de hacerlo. Aprendimos bailes regionales, a hacer una prensa de flores, técnicas para descifrar código morse, la habilidad de hacer un PH para decorar una construcción y el uso de los guantes blancos como recurso de expresión.

 

A la mañana siguiente vuelta al camino, nos esperaba la última etapa y, al fin, nuestro destino: la Catedral Primada de Santa María, orgullo de Toledo. Gracias a la amabilidad de la diócesis y su impresionante acogida tuvimos el privilegio de poder celebrar la Santa Misa en la catedral, y por si fuera poco, también recibimos una visita guiada.

Pero fue en la noche del lunes cuando llegó el momento más especial. La actividad que con más dedicación se había preparado, una velada que muchos miembros de nuestra asociación nunca habían vivido: la Velada Testimonio de Fe. Una vigilia pensada para ser compartida, y por eso salimos a evangelizar por las calles de Toledo, transmitiendo la Buena Nueva e invitando al que quisiera a unirse a ese rato de oración. Mitad adoración y mitad actuaciones representando la Pasión según San Juan, fue un momento de comunión y de acercamiento. No solo entre los participantes de la ruta, sino también entre todos los que se unieron a nosotros, algunos recién invitados y otros a los que habíamos animado durante el camino, así como muchas familias de los grupos de Toledo.

 

Ya con la luz del nuevo día, para recordar que la fe se vive y toca nuestras historias, tras dormir en el Convento de Santa Clara, pudimos escuchar un testimonio personal. Fue Pablo de Vicente quien nos permitió asomarnos a su corazón para contarnos cómo había sido testigo del amor más grande, y el modo en que la Asociación de Guías y Scouts de Europa había sido un medio a través del cual el Señor había actuado en su vida.

Finalmente, antes de la despedida, otra vez los scouts toledanos hicieron gala de su hospitalidad organizando un elaborado juego por las calles de su ciudad. Aventura que nos permitió recorrer sus rincones antiguos y solemnes, las cuestas y las plazas mientras disfrutábamos y compartíamos. Así, con la alegría del que ha peregrinado y se sabe acompañado, dimos fin a esta maravillosa ruta.

 

 

Queremos agradecer a todas las guías y scouts su compromiso con la ruta, con el salir de su comodidad para ir al encuentro del otro, encarnando la alegría y el estilo que nos caracteriza: vivir dispuestos a responder «semper parati» —siempre listos para servir—. También agradecemos a Raquel y Javier, comisarios nacionales, su presencia en esta actividad. Veros, compartir con vosotros, escucharos y poderos contar nuestras experiencias refuerza nuestros lazos y nos transmite la seguridad de vuestro liderazgo.

Esta ha sido la primera edición de una ruta que apunta a convertirse en una tradición a nivel nacional.

Por: Xavier Rodriguez Vidal